En las cosas necesarias, la unidad;
en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad.
San Agustín
El sistema político mexicano es criticado fuertemente en la mayoría de las ocasiones, no solamente por la nula argumentación que dan sus resultados en la sistema económico mexicano, sino por la capacidad de organización que posee.
La gente que tiene el control del Estado, debe construir una estructura económica sólida, que permita enfrentar los tiempos actuales, ya no se pide que sea una cara exitosa, sólo digna.
Aunque el verdadero reto no es de naturaleza económica[1] porque México es capaz de solventar planes de trabajo que ayuden al crecimiento. El problema reside en la falta de organización de la clase política mexicana.
Crear un sistema de desarrollo es relativamente sencillo, se debe potenciar la economía y dar orden al gasto público, aunque “en muchos de los casos, las potencias económicas privadas suelen dominar las deudas de Estados que, por eso mismo, dependen de ellas y están sometidos a su arbitrio. Dichos Estados no vacilan en convertir las deudas de sus protectores en deuda pública y tomarla a su cargo”[2] por esto mismo la dificultad reside en la política y no en la teoría. El problema del estancamiento en el tráfico no es el carro, sino quien lo maneja.
Esas propuestas que han dado los gobiernos de unos años para acá, son bastante inútles, porque su éxito es temporal, no existe un proyecto a largo plazo que pueda fomentar la capacidad económica, política y social del país. Desgraciadamente los partidos políticos están más preocupados por la contienda política, por la sucesión presidencial, por administrar el poder, que por ejecutarlo con las responsabilidades que éste conlleva.
Aquí un ejemplo, Jesús Ortega el líder nacional del PRD el 29 de enero dijo lo siguiente ““Estos priístas están francamente con evidente temor de que se constituyan frentes democráticos opositores que los despojen de un territorio que creen es su propiedad.”[3] Los partidos políticos se preocupan más por dividir que por unir, la unión hace la fuerza y no debería importar para una mejora social el nombre que se lleva, se debería buscar, por muy optimista que suene, el bien común de un país que lo merece.
Gracias a este tipo de acontecimientos “La utopía capitalista se ha consumado en la época de estos tomadores de decisiones,“[4] porque si la personas que tienen que fomentar la mejora y catapultar nuestra economía, discuten y hacen mella de cualquier acontecimiento por mínimo que sea, jamás podrán darse soluciones; para crear soluciones no se deben plantear más problemas.
Suponiendo que las autoridades algún día puedan unificarse como un sector político maduro, el siguiente reto está en “incorporar la economía mexicana a la economía mundial con el fin de generar un mercado suficientemente grande para nuestros productos, generando riqueza y empleos en nuestro país”[5]
Debido al inicio de las constantes crisis económicas que atañen a México desde hace más de veinte años, además de la enorme explosión demográfica, “las familias han tenido que acudir al mercado informal para realizar actividades mediante las cuales pueden obtener un ingreso.”[6] Esto fue una solución temporal e infectiva, porque con este tipo de comercio la recaudación fiscal es menor, el país no es capaz de generar impuestos y por tanto el déficit económico será mayor.
Las soluciones existen, son factibles y se ha demostrado; lo único que falta es un dirigente que sea capaz de enfrentar al poder fáctico, a los 200 grandes empresarios que dominan México, que sea capaz de difuminar las diferencias políticas, todos en teoría tenemos un bien común y los procesos de obtención son los que diferentes, pero aquí el único proceso posible es la adaptación, la unión de las fuerzas para crear una fuerza mayor.
El que sabe su error y no lo corrige está cometiendo dos errores[7], la clase política mexicana debe alzarse y contrarrestar los males que aquejan, para que nuestro país no vuelva a ser el número 143 del mundo en cuanto a crecimiento económico, porque México es un país que puede sostener su economía y cambiarle la cara a su realidad, los políticos deben unificarse y ser una fuerza activa que no se ponga trabas constantes para que el poder sea ocupado por otras manos.
[1] México 2025 el futuro se construye hoy, Luis Rubio, Oliver Azuara, Edna Jaime, César Hernandez, pag 29.
[2] El horror económico Viviane Forrester, pag 35, ed. Fondo de cultura económica
[3] http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175261.html
[4] El horror económico Viviane Forrester, pag 59, ed. Fondo de cultura económica
[5] México 2025 el futuro se construye hoy, Luis Rubio, Oliver Azuara, Edna Jaime, César Hernandez, pag 21
[6] Ibid pag 33.
[7]Confucio

Es muy cierto que algunos (los más) de los controladores de la política mexicana tienen mucho que ver en la situación económica actual de nuestro país, pero ¿no crees también enla posibilidad de la existencia de una "mano invisible" que desde el extranjero se encarga de paralizar la economía nacional...
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